Paso 1: consiga un huevo. Este es el paso más difícil. Si no tiene huevo, puede sustituirlo por una rodaja de platano burro, una masa de harina o una ilusión. El resultado no será un huevo frito, pero al menos tendrá algo que freír.
Paso 2: consiga una sartén. Si no tiene sartén, puede usar una tapa de olla o una piedra plana. Si no tiene piedra plana, puede usar el suelo. Si no tiene suelo, probablemente tenga problemas más graves que el huevo frito.
Paso 3: encienda el fuego. Si tiene gas, encienda la hornilla. Si no tiene gas, encienda una vela. Si no tiene vela, encienda una fogata en el patio. Si no tiene patio, encienda la imaginación. El huevo no se freirá, pero al menos se sentirá acompañado.
Paso 4: caliente la sartén sin aceite. Aquí está el secreto: el sustituto del aceite será el agua. Cuando el agua esté hirviendo, eche el huevo. El agua hará que el huevo se cocine.
Paso 5: sazone. Sal.
Paso 6: sirva. Coloque el huevo en un plato. Si no tiene plato, use un periódico. Si no tiene periódico, use la mano. Si no tiene mano, probablemente tenga problemas más graves que el huevo frito.
Paso 7: disfrute. Coma el huevo lentamente, saboreando cada bocado, y recuerde que hay gente que no tiene ni huevo, ni sartén, ni gas, ni patio. Sea agradecido.




Deja una respuesta